La enfermedad crónica con mayor prevalencia en el mundo es el exceso de grasa corporal (obesidad, sobrepeso) y, a partir de ello sus consecuencias orgánicas: diabetes, colesterol, aumento de la presión arterial, enfermedades osteoarticulares, cáncer, etc.; y también consecuencias psicológicas y sociales: depresión, irritabilidad, desvalorización, pérdida de autoestima, discriminación, afectiva, laboral,
etc....
La mala alimentación, la falta de actividad física, el stress, el tabaquismo, el exceso de bebidas alcohólicas, dormir poco, etc. son conductas que llevan al desarrollo de enfermedades que se pueden evitar y prevenir. Actualmente hay chicos y adolescentes con obesidad grave y complicaciones que corresponderían a un adulto. Ello indica claramente que se adquieren hábitos inadecuados desde muy temprana edad.
La modificación de esas conductas es posible llevando adelante un proceso adecuado, bajo una supervisión profesional que ayude a elegir emocionalmente una manera de vivir. |